Bienvenido, si es la primera vez que entras en esta pagina, te recomiendo que vayas a la primera entrada para saber donde te has metido
Si no es asi, continuamos hoy un poco mas con nuestra historia y es que el dia anterior teniamos a Irei en una situacion un tanto comprometida, de manera que veamos como sale del lio, mientras Lister duerme tan tranquilo

Adelante
- Ejem- carraspeó alguien y al mirar vio al hombre de los ojos grises en medio del pasillo
- ¿Quién demonios eres?- preguntó uno de los chicos adelantándose
- Digamos que eso no te importa. Lo único que te importa es por qué estoy aquí, y estoy aquí porque quiero que devolváis a ese chico a su habitación
- ¿Y si no queremos?- preguntó el chico y este, de repente, desapareció
- Siguiente- pidió el hombre mientras todos se miraban entre ellos
- ¿Dónde está?- preguntó otro de los chicos adelantándose
- ¿De verdad quieres saberlo?- le preguntó el hombre y él chico asintió- muy bien, ve a averiguarlo- asintió el hombre y el chico desapareció y por un momento Irei creyó oír un grito de terror, pero no estuvo seguro- ¿Alguien más quiere averiguar donde están sus amigos?- preguntó el hombre pero nadie dijo nada- Entonces demostradme que sois inteligentes, devolved a ese chico a su habitación y no me obliguéis a volver más, por que la próxima vez no seré tan amable
- Maldito hechicero- dijo uno de los chicos lanzándose contra él, pero para sorpresa de todos la espada lo atravesó limpiamente y el chico cayó con el impulso al suelo
- Es una imagen- murmuró Irei asombrado mientras miraba los bordes sin ser capaz de ver las imperfecciones que caracterizaban aquel tipo de hechizos. Nunca habría creído que quedasen hechiceros tan poderosos, era imposible, ya que era imposible pasar por alto un hechicero así, era como no ver el incendio de un bosque en una noche sin luna.
- Está bien hecha, ¿verdad?- le preguntó el hechicero volviéndose hacía él y al acercarse los chicos salieron corriendo, al parecer no querían arriesgarse a que les hiciese algo como lo de sus compañeros
- ¿Quién eres?- le preguntó Irei
- Podríamos decir que un amigo- contestó el hombre deteniéndose
- ¿Eres real?- le preguntó
- Tanto como tú- asintió el hombre sonriendo de una manera que él no llegó a entender
- Por lo tanto tendrás nombre
- Así es. Me llamo Beldok
- ¿Beldok?- preguntó él y el hombre asintió- pero eso es imposible, si fueses Beldok tendrías más de trescientos años
- Me conservo muy bien para mi edad, ¿verdad?- le preguntó sonriendo
- Pero eso no puede ser
- ¿Me estás llamando mentiroso?- le preguntó el hombre interesado
- No- contestó Irei finalmente
- Menos mal, porque sería una manera muy poco adecuada de darme las gracias por salvarte de ese grupo
- ¿Pero por qué me ayudas?
- Dejemos esto para otro momento- contestó Beldok- Ahora mismo lo que deberías hacer sería volver a la cama
- Pero…- comenzó
- Irei, por favor, no me obligues a dejarte inconsciente ya que yo no te podría llevar a la cama y te pasarías la noche en el suelo y dado tu estado actual preferiría no hacerlo
- Pero…
- Lo haré- le advirtió Beldok
- Está bien- asintió finalmente dándose la vuelta, pero cuando estaba a punto de entrar se detuvo y se volvió- ¿por qué tengo la sensación de que te conozco?- le preguntó
- Está bien, como prefieras- asintió Beldok- Duérmete- le ordenó y él sintió como perdía el conocimiento

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