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Si no es asi, hoy seguimos un poco mas con la historia despues de llegar a nuestro destino, aunque aun no sepamos para que, pero ya nos acercamos poco a poco al final y como no se me ocurre nada mas que escribir, continuemos un poco mas

Adelante

- Debes ser fuerte- le dijo la voz y él negó con la cabeza mientras apretaba los puños. Ahora no era el momento, fuese lo que fuese no podía pasar ahora, tenían que terminar aquella invocación, por más que le molestara a aquella otra parte de él, tenían que hacerlo y no podía permitirse el lujo de cambiar. No quería que eso pasase delante de Clarce y de Fai, no sabía por qué exactamente, pero sabía que aquello no debería pasar
- Está idea viene de ti- pensó- si es así deja de luchar, sabes que aún no es el momento. Vete. Déjame en paz- casi gritó mientras intentaba devolver a aquella presencia al lugar del que había salido- vamos, vete- repitió y supo que lo había conseguido cuando volvió a escuchar la voz de Clarce repitiendo aquella letanía y sintió un suave viento
Respiró hondo intentando tranquilizarse mientras entreabría los ojos y vio como en medio de los círculos empezaba a formarse una figura que era contorneada por el viento hasta que se concretó en la figura borrosa de un anciano de pelo largo y blanco y barba
- ¿Eres el guardián de este lugar?- le preguntó Clarce levantándose e Irei pensó que aquella no era forma de tratar a alguien tan poderoso, estuviese ya muerto o no, le debía cierto respeto
- Así es- asintió el hombre- ¿Para qué me has llamado?
- Para que me digas donde está el libro- contestó Clarce
- El libro no es algo que yo puedo darte. Ya deberías saberlo
- Lo necesitamos- replicó Clarce pero el hombre lo miró en silencio- ¿por qué no quieres dárnoslo? ¿Por ellos?- le preguntó señalándolos a ellos tres
- Aunque no estuviesen ellos, sigo sin poder dártelo- replicó el anciano
- ¿Pero por qué?
- Porque está más allá de lo que tú deberías saber
- Tal vez, pero dado que no hay nadie más aquí. Tendrás que hacerlo
- Ya te he dicho que no
- Ya me he cansado de tanto juego- dijo Clarce haciendo un gesto y él supo que aquello le producía de alguna manera dolor a aquel anciano a pesar de que este no demostró nada- Veo que no eres de los que dan su brazo fácilmente
- Basta- intervino Irei levantándose. No sabía que estaba pasando exactamente, pero aquello no estaba bien
- No intervengas- le advirtió Clarce- estamos tratando con temas que no entiendes
- Tal vez no, pero le estás haciendo daños sin motivo y eso es algo que entiendo muy bien- por un momento Clarce le miró sorprendido
- ¿Quién eres?- le preguntó el anciano volviéndose hacía él y al mirarlo a los ojos tuvo una desagradable sensación de mareo, como si se estuviese asomando a un precipicio y el más mínimo movimiento en falso le pudiese hacer caer
- Irei- contestó él sobreponiéndose a aquélla sensación
- Tú eres…- comenzó pero se detuvo- eres diferente- dijo por fin- ¿A qué has venido?
- No lo sé- contestó con sinceridad- Tan sólo sé que aquí hay algo que Clarce considera fundamental para poder encontrar al hechicero del que hablaba la profecía
- ¿La profecía ya ha comenzado?- le preguntó el hombre y él asintió- El tiempo pasa muy rápidamente- se lamentó el hombre- demasiado

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