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Si no es asi, aqui estamos un dia mas despues de que ayer Irei se viese obligado a darse un baño con independencia de que el tiempo no invite precisamente a ello. Y ahora veamos lo que pasa a continuacion
Adelante:

Irei se tocó la cadera preguntándose como era posible que no recordase cuándo le habían hecho aquello, ni siquiera ahora recordaba un roce, nada. Debió ser cuando había sentido aquella fuerza que amenazaba con arrastrarlo dentro de la pared o quizás cuando aquella sombra había pasado a su lado, pero lo cierto es que no lo recordaba, sólo podía hacer suposiciones, tal vez incluso la podía tener desde antes y no lo habían usado hasta ese momento
- Amo, aquí está lo que queríais- dijo Bel apareciendo de la nada con un paquete
- Ponlo ahí- le dijo Lister mientras seguía trazando líneas- y ordénalo
- Ahora mismo- asintió Bel e Irei vio como comenzaba a colocar diferentes frascos en el suelo ordenadamente mientras Lister se colocaba delante del dibujo que había hecho y comenzaba a murmurar algo en un idioma que él no entendió y que le resultó muy parecido al que había usado la sombra para hablar con su amo. Después se dirigió hacia Bel y comenzó a mezclar lo que le había traído hasta que se volvió hacia él
- Ven aquí y échate esto sobre el dibujo de la cadera- le dijo Lister- después entra en el círculo y procura relajarte
- Bien- asintió Irei consciente de que discutir sólo iba a servir para que tardase más en volver con los demás
Salió del agua y cogió aquella cosa echándosela en la cadera y luego se dirigió al círculo quedándose quieto en el centro
- Pase lo que pase, no te muevas ni te quites el ungüento hasta que te lo diga- le indicó Lister y él asintió
Lister comenzó a recitar un conjuro en aquel idioma que él desconocía e Irei lo miró sintiéndose de alguna manera atrapado por la cadencia de las palabras a pesar de saber que no era el tipo de idioma que él hubiese aprendido. Empezó a sentir un calor que provenía del dibujo que había hecho Lister y cerró los ojos adormilado. Se sentía como si hubiese bebido demasiado. Sintió que la cadera le comenzaba a arder y al abrir los ojos se encontró con que no estaba en el bosque si no en medio de la cueva con la que había soñado en Farindar y de nuevo podía oír aquella voz y los tambores, sólo que aquella vez los tambores se acercaban a él
Se dio la vuelta dispuesto a salir corriendo de allí cuando recordó lo que le había dicho Lister. No debía moverse de allí, pero ¿y si se había equivocado? ¿Y si algo había salido mal y lo habían vuelto a llevar allí? Porque de ser así, de no huir, acabaría en manos de aquella cosa, del amo de la sombra.
No, tenía que controlarse, no podía moverse, si Lister había dicho que no lo hiciese sus razones tendría, tenía que confiar en él. Claro que ¿confiar en él? ¿En Lister? ¿En Beldok? Aquello era una locura, desde cualquier punto de vista confiar en Lister era una locura ya que era una persona que traicionaría a su propia madre si el precio era lo bastante alto, ¿y si mientras había estado fuera había contactado con el demonio que dominaba a Wentalf y había llegado a un acuerdo con él? Aquello era posible, pero aún así no pensaba moverse y no lo haría porque en caso de que fuese cierto y Lister le hubiese vendido, todo aquello no tenía sentido. Él sólo no podía llevar a cabo la misión, por lo tanto en caso de que Lister le hubiese traicionado más valía acabar con todo en ese momento.
Cerró los ojos mientas los tambores seguían acercándose, pero aquella vez no sonaban también dentro de su cabeza y aquello le dio una pequeña esperanza de que su confianza en Lister era justificada. Además el estar allí tenía la ventaja de que ya no sentía frío, si no al contrario, sentía calor, un calor que se incrementaba cada vez más hasta el punto que empezó a sudar. Abrió los ojos y al mirar a su alrededor vio que se encontraba en un estrecho camino y que a ambos lados tan sólo se veía un mar de magma, un inmenso mar de magma que parecía subir. Lo miró más fijamente para asegurarse de que no era una ilusión óptica y comprobó que realmente aquel mar estaba subiendo, lo cual significaba que o se marchaba o acabaría siendo tragado por él
- No vas a conseguir asustarme así- le advirtió a quien estuviese detrás de aquello

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