Bienvenid@, si es la primera vez que entras en esta pagina, te recomiendo que vayas a la primera entrada para saber donde te has metido
Si no es asi, aqui estamos un dia mas despues de que nuestros protagonistas volvieran y decidiesen que lo mas sensato era salir de la academia usando lo que es la puerta oficial de atras de la academia, ¿donde vosotros estudiais hay? En mi caso no…..
Adelante

- ¿Nos iremos dejándolos así?- les preguntó Irei deteniéndose
- Bueno, piensa que en cuanto nos vayamos ellos nos seguirán, nuestro amigo se encargará de eso- le recordó Lister- además, en tu estado no les serías de mucha ayuda
- Lister tiene razón- asintió el Sr. Cieres- Aunque regresásemos, no podríamos hacer nada. Lo más sensato en esta situación es escapar
- Además, el Sr. Tarli preferiría que escapases- añadió Fridar- ya que si tú mueres ahora no habrá manera de detener la profecía
- O en lo que se haya convertido- añadió Lister
- Está bien- asintió entrando en el pasadizo y bajando las escaleras. No estaba seguro de estar haciendo lo correcto, pero tal y como le habían dicho los demás, quedarse allí sólo serviría para morir y demasiadas cosas dependían de él. Además con un poco de suerte, Lister tendría razón y al marcharse ellos, lo soldados les seguirían
Bajaron las escaleras avanzando a oscuras mientras dejaban atrás los ruidos de la pelea hasta que llegaron abajo. Había un total de 96 escalones desiguales, todos los alumnos lo sabían, de manera que no hacía falta ver, sólo debías contar mentalmente el número de escalones que habías bajado y procurar no perder la cuenta. Una vez abajo avanzó en línea recta hasta que vio algo de luz procedente de la calle
- Iré a ver como está la situación- dijo Fridar entreabriendo la trampilla y saliendo fuera. Poco después escucharon la señal de que todo estaba bien y salieron también
- No se puede decir que no actúa rápido- murmuró Lister mirando a su alrededor mientras Brelas, que era el último que había salido, cerraba la trampilla. Estaban en un callejón sin salida a dos calles de la academia y a pesar que era noche cerrada, se veía perfectamente ya que la ciudad estaba ardiendo
- Será mejor irnos- dijo el Sr. Cieres- no quiero quedarme aquí sentado hasta que averigüemos si los alumnos de la academia se han dado cuenta de que nos hemos ido o no
- Entonces vámonos- asintió Lister
- ¿Y los caballos?- preguntó Irei
- No podremos regresar a por ellos- contestó el Sr. Cieres– tendremos que buscarlos en otro sitio
- Podemos ir a mi casa y coger algunos de las cuadras de mi padre- propuso Brelas
- Esa es una buena idea- lo secundó Lister
- ¿Y dejarás a Bel en la academia?- le preguntó Irei
- No te preocupes por Bel, él sabe cuidarse sólo- respondió Lister
- Pues entonces vamos a vuestra casa- asintió el Sr. Cieres y los cinco se dirigieron a la salida del callejón

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