Bienvenid@, si es la primera vez que entras en esta pagina, te recomiendo que vayas a la primera entrada para saber donde te has metido
Si no es asi, aqui estamos un dia mas despues de que ayer nuestros protagonistas prosiguiesen su huida. Huida que Irei esta viviendo por fragmentos ya que esta entretenido con la profecia y la mujer que encontraron. Pero veamos que ocurre a continuacion
Adelante

Respiró hondo. Debía averiguar de que se trataba de una vez, no podía quedarse allí indefinidamente de manera que avanzó hacía el recodo, pero justo antes de girar se detuvo. Debía reconocer que tenía miedo de averiguar que era lo que había al otro lado pero como tampoco podía quedarse allí se obligó a avanzar y lo que vio al otro lado lo dejó helado.
Nada, no había nada, no había nadie, ni siquiera había rastro de fuego, miró a su alrededor sorprendido hasta que al mirar la pared de detrás vio de nuevo la sombra reflejada en la pared, sólo que aquella vez parecía provenir del otro lado del recodo. Se asomó, pero de nuevo no vio nada. Sin embargo la pared seguía reflejando la sombra de alguien iluminada por un hogar, ¿entonces?
- Ven conmigo- dijo una voz y al volverse Irei vio que la sombra lo estaba mirando a él, de alguna manera podía sentir su mirada sobre él
- ¿Qué quieres?- preguntó Irei retrocediendo
- Ven- repitió la sombra tendiendo la mano y él vio como algo oscuro sobresalía de la pared, una mano- ¿No quieres estar conmigo? ¿Con nosotros?
- Sí, ven a jugar- dijo la voz traviesa de la mujer mientras su sombra aparecía de la nada
- ¿Cómo…?- preguntó
- Vamos- le dijo la sombra de nuevo y para su horror descubrió que había avanzado un paso hacia ella, de manera que retrocedió y echó a correr- No vas a poder escapar- le advirtió la sombra siguiéndolo por la pared- No huirás de nosotros
- Vosotros- dijo Irei deteniéndose al reconocer a la presencia causante de la profecía- ¿Pero qué hacéis aquí?
- Te necesitamos- contestó la sombra deteniéndose- tenemos esto, pero no es suficiente, tú en cambio tienes cuerpo- añadió y antes de que Irei pudiese reaccionar lo había cogido por la muñeca e Irei sintió un frió glacial extenderse desde la muñeca al resto de su cuerpo
- Suéltame- exigió tirando hacia atrás, pero la sombra siguió acercándolo a la pared
- Usaremos a nuestro enemigo- dijo la sombra al parecer complacida con la idea- Tú nos darás un cuerpo, tu cuerpo
- De ninguna manera- se negó Irei intentando cogerle el brazo, pero no pudo. Al parecer esa cosa podía tocarle a él, pero no a la inversa
- Más amigos con los que jugar- dijo la mujer alegremente
- Sí- asintió la sombra- cuantos más seamos, mejor lo pasaremos
- Sí- asintió la mujer mientras Irei sentía como el brazo atravesaba la pared y al hacerlo dejó de sentirlo. Por un momento se quedó parado, ¿habría perdido el brazo? Al pensar aquello tiró hacia atrás con tanta fuerza que de alguna manera consiguió soltarse y cayó al suelo descubriendo que su brazo seguía allí, sólo que lo sentía entumecido, como si se le hubiese dormido

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