Bienvenido, si esta es la primera vez que entras en esta pagina, te recomiendo que vayas a la primera entrada para saber donde te has metido
Si no es asi, bienvenido, al comienzo de nuestra cuarta semana, dentro de poco sera un mes poniendo cada dia un trocito de la historia que he escrito. La pregunta es si conseguire llegar al final, cosa nada facil, pero dado que todavia estoy aqui, avancemos un poco mas con nuestra historia a ver a donde nos lleva hoy

Adelante

Lo cierto era que estaba impaciente por saber si él era capaz de hacer el hechizo que le habían dado, tal vez fuese un juego de niños sin la menor importancia, tal y como le había dicho Fai, pero aún así para él aquello era algo emocionante. ¡Él haciendo hechizos! Nunca creyó que diría aquella frase y sin embargo era cierta, iba a hacer un hechizo, o al menos eso esperaba, ya que dado que nunca había hecho ninguno, no había pruebas de que pudiese conseguirlo. Desde luego había usado la brújula, pero dado que aquello estaba hecho para que cualquiera pudiese usarlo, no era indicativo de nada, y aunque el hecho de que aquellos hechiceros lo hubiesen elegido como ayudante significaba que tenía poder, por poco que fuese, había una pequeña parte de él que insistía en que aquello era algún tipo de error y que cuando lo intentase no pasaría nada, de manera que al día siguiente los hechiceros lo devolverían a la academia. Pero aún así no podía dejar de intentarlo
- ¿Qué es eso?- le preguntó Lister al verlo entrar en la habitación con el papel en la mano
- Un hechizo- contestó él mientras se dirigía a su cama
- ¿Un hechizo?- le preguntó Fridar levantándose
- Sí- asintió Irei- tengo que aprendérmelo esta noche
- No creo que sea sensato que lo hagas aquí- le dijo Fridar mientras miraba el papel como si de él en cualquier momento fuese a salir algún tipo de demonio o fuese a estallar matándolos a todos
- No te preocupes, ya he visto el efecto que produce y te puedo asegurar que no es peligroso- Fridar lo miró incrédulo- de verdad- le aseguró
- En tal caso hazlo- le pidió Lister- siento curiosidad por ver que pasa
- ¿Pero es qué estáis locos?- les preguntó Fridar- se trata de un hechizo, no puede hacerlo, seguro que nos mata a todos
- Si quisiesen matarnos, ya lo habrían hecho, ¿no crees?- le preguntó Lister- Llevamos todo un día con ellos y han tenido muchas oportunidades. Además, no creo que para hacerlo recurrieran a un método como pedirle a uno de nosotros que leyese un hechizo, especialmente cuando no sabe hacerlo y seguramente apenas tiene poder
- Eso es cierto- lo apoyó Irei- aún en el caso de que esto fuese un hechizo de ataque, sería inútil, ya que al leerlo no pasaría nada, no tengo suficiente conocimiento como para que funcione
- ¿Y entonces qué va a pasar?- le preguntó Lister con curiosidad
- Ahora lo verás- contestó él mientras cogía el hechizo y lo leía
- ¿Y bien?- le preguntó Lister cuando al terminar no pasó nada
- He debido leerlo mal- contestó él mirando el hechizo
- Pues entonces vuélvelo a intentar- lo azuzó Lister, que al parecer estaba realmente impaciente por saberlo
- Está bien- asintió él comenzando de nuevo
Tres horas después se había aprendido el hechizo de memoria, pero no había conseguido que pasase nada al decirlo y aquello lo estaba desquiciando. Lo estaba diciendo bien, estaba seguro de eso, ¿entonces por qué no lo conseguía? Hasta Lister y Fridar se habían acabado durmiendo aburridos de todo aquello, pero él ser negaba a rendirse. Debía tener poder en su interior, debía haber algo dentro de él o si no, no lo hubiesen elegido como aprendiz, y de igual manera que había una parte de él que desde el principio se había negado a aceptar que tenía cualquier tipo de poder, también había otra parte que se negaba a aceptar que no lo tuviese y aquella parte era la que no le permitía rendirse, la que no le permitía irse a dormir hasta que no pasase algo, lo que fuese.
Comenzó de nuevo a decirlo y como en todas las veces anteriores no pasó nada. Estaba harto, ¿qué hacía falta para que aquello funcionase? Cuando lo había hecho Fai le había parecido muy fácil, un juego de niños, eso era lo que le había dicho Fai que era, un simple entretenimiento, ¿entonces por qué no podía hacerlo él? ¿Por qué? Cerró los ojos y comenzó a repetir el hechizo una y otra vez hasta que cansado se llevó las manos a la cabeza mientras se preguntaba que era lo que hacía mal y empezando a aceptar que quizás se había producido un error, cuando sintió un extraño cosquilleo en la cara y al mirarse la mano izquierda vio en ella como unas pequeñas luces salían y caían. No eran tantas como las de Fai, ni brillaban tanto, pero allí estaban. Pensó en despertar a los demás para decírselo, pero estaba demasiado cansado para hacerlo, de manera que decidió dejarlo para el día siguiente

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